28/12/10

Frío.

Grietas aquí, en tus ojos. Sublimes y desconsideradas al mismo tiempo. Aún no tuviste tiempo de analizarlas, ni de pedirles explicaciones.
¿Falta de tiempo o una simple excusa? Difícil elección, como siempre. O tal vez no te ves capaz de enfrentarte a esos surcos de dolor que se atreven a deformar el paisaje de tu axistencia. Soberbios y descarados, como el frío de esta noche.
¿Miedo a no verte? ¿Miedo a no reconocerte? No, ya no sabes lo que es el miedo, y ni siquiera te preocupa. Lo que ocurre es que no soportas sentirte abrumada por las peligrosas reflexiones que pueden desencadenar el hecho de responder... ¿verdad?
Rebuscar en la memoria del olvido.
Infundir esa nostalgia que no soportas (porque -no te engañes- no la dominas).
Y sentir, al igual que uno de esos niños del parque, ganas de correr con el viento, como si, en el fondo, esperaras que se lleve todo consigo.

24/12/10

Diálogos reveladores III.

- Te iba a dar un beso...
- ¿En serio? ¿Y dónde?
- Aquí -dice, señalándose el ombligo-.
- Lo siento, pero comprende que ese es un sitio especial, asi que se lo reservo a alguien especial.
- Bueno... ¿entonces dónde me dejas?
- Aquí... -dice, señalándose la mejilla- o aquí... -dice, mientras se rie, señalándose la frente-.
- ¿Y por qué no me dejas ahí? -dice señalándose el cuello-.
- No... ahí tampoco -dice ella, mientras se ríe-.
- No me das miedo -dice un momento antes de darle un suave mordisco en el lado derecho de la barbilla-.
- Tú mismo...

18/12/10

Reflexiones II.

(...)
"El hombre vive alerta en las fronteras de sí mismo, asomado hacia afuera, absorto en la naturaleza.
El yo vive directamente desde las cosas y va a ellas y se ocupa en ellas atravesando su propio volumen íntimo como el rayo del sol por el cristal, sin parar ni reparar en él. He aquí cómo desde un punto de vista biológico lo normal y primario es que el hombre se ignore a sí mismo.
Lo que sorprende e intriga, y demanda aclaración es el hecho inverso: ¿Cómo la atención, que primariamente es centrífuga y va a la periferia, ejecuta esa inverosímil torsión sobre sí misma y el yo, volviéndose de espaldas al contorno, se pone a mirar hacia dentro de sí mismo?"
(...)

11/12/10

Diálogos reveladores II.

     - Oye, y a ti... ¿qué tipo de chico te gusta?
     - ¿A mí? Pues... bueno, mis gustos son algo a parte... No suelo fijarme en lo que suele ser habitual.
     - ¿Qué quieres decir? Joder, ¡no me digas que no te fijas en tios buenos!
     - Eh... bueno, puede ser que coincida que esté bueno, pero lo cierto es que eso no es precisamente una de las cosas en las que me fijo. Mejor dicho, no es una cosa que determine que me guste o no un hombre.
     - Pero... ¿entonces en qué te fijas?
     - La verdad es que no creo que sea que "me fijo", sino simplemente hay hombres que me resultan atractivos. No sé qué es exactamente lo que determina que me resulten atractivos. Quizá las facciones, la forma de los ojos y cómo miran, la sonrisa, sus movimientos, su forma de andar y hablar... pero nunca unos músculos, una camiseta o pantalones ajustados, una cresta. No sé si entiendes a lo que me refiero.
     - Bueno, pero ¿no me puedes poner algún ejemplo?
     - Sí, claro. Mira.

                                          Emmanuel Esparza

                                               Scott Foley

                                               Xabi Alonso

                                           Mariano Alameda

2/12/10

Accidentes.

Malas noticias.
Confesiones incómodas y dificultad con la fluidez oral.
Falta de atención y de respeto; diría, incluso, falta de consideración.
Pero tranquila, el día sólo acaba de empezar.
Lluvia y mocos.
Pañuelos en paradero desconocido.
- No te hagas ilusiones, tonta, no vas a tener tanta suerte de encontrarte con uno de esos hombres que venden clínex mientras los coches se paran en un semáforo. Eso podría ocurrirle a una de esas chicas que salen en las películas, esas que son rubias y van perfectamente peinadas, esas que van con los labios pintados y con unos zapatos impecables-.
- Olvídalo, no hay nada que hacer-.
Por fin entras en la facultad.
Ya no hay lluvia que te moje y te has librado de los mocos con papel higiénico del baño.
No cantes victoria, querida.
Estás a punto de coger el pomo de una puerta para entrar al departamento donde tienes las prácticas cuando, de repente, alguien al otro lado abre vigorosamente la puerta... impactándote con el borde entre el labio inferior y la barbilla.
Confusión.
Dolor.
Lágrimas de conmoción.
Disculpas inútiles, pero francas.
Sólo quieres caminar.
Sentir cómo el aire frío te congela las mejillas y la nariz.
Y llegar a casa.
Pronto.

30/11/10

Dilemas internos IV.

Deja de hacer esas tonterías.
No puedes perder el equilibrio de esa manera por un hombre.
No debes, no puedes, no puedes permitírtelo.
¿Lo has entendido?
No, es evidente que no lo has entendido.
Mírate, joder, estás sonriendo como una idiota mientras vas en el autobús, pensando en que te ha dicho esto o aquello, en que te ha mirado o sonreído de esa o aquella manera... Buscándole dobles significados a lo que habláis...
Deberías parar ahora, justo ahora que todavía estás a tiempo.
Detente, te digo.
(Y los latidos del corazón se suceden aún con más rapidez...
¿Caso perdido?).

23/11/10

Lost in translation.



Cuanto más sabes quién eres, y lo que quieres, menos te afectan las cosas.



Estoy perdida, ¿eso tiene arreglo?



Todos queremos que nos encuentren.

15/11/10

Descripciones abstractas.

(...)
Cualquier mujer elegante puede llamar a alguien "hijo de puta" o "cabrón" sin despeinarse o convertirse en la esencia de la vulgaridad. Cualquier mujer elegante puede llamar a un hombre "cabrón" sin perder la sonrisa, o, incluso, de manera tan disciplicentemente provocativa que el insulto derive en unas ganas irresistibles de querer seducirla.
(...)
No era una voz más o menos controlada, una enunciación cabal en un contexto razonable, sino un grito descomunal en su estridencia, desbocadamente visceral, que llevaba a imaginarse toda una historia. Aquel solo grito podía reconstruir la vida de esa mujer sin necesidad de más detalles. Podía describir su intimidad, sus ilusiones, sus deseos, su personalidad y, por encima de todo, su biografía amorosa.
Había en ese grito un deje de dolor abrasante.
(...)

9/11/10

Dilemas internos III.

Entre vosotros todo es distinto.
Y cuando digo todo, quiero decir todo.
Pero los demás no pueden saberlo.
Y te das cuenta de que no te importaría asumir ese riesgo.
Aunque, por otro lado, no entiendas qué es exactamente lo que está ocurriendo entre ese hombre y tú.
La verdad es que todo eso deja de preocuparte cuando os miráis.
Cuando sientes eso tan increíblemente intenso.
Ya no piensas.
Y te da la sensación de que tu sonrisa no es lo único que se torna idiota.

2/11/10

Suceso inesperado II.

Yo: No sé si me recordará. El año pasado usted tuvo la amabilidad de atenderme en su despacho. Espero no molestarle con mi mensaje. Es lo último que pretendo. Sólo quería que supiera que estoy a su disposición, si necesita cualquier cosa que esté a mi alcance, o simplemente hablar. Supongo que no le pareceré la persona adecuada, pero yo sentía la necesidad de decirle esto.
No todo el mundo sabe lo que se siente al estar enfermo, y a veces no es fácil hablar de las cosas que nos afectan de una manera, no sé cómo decirlo… arrolladora. Usted se portó muy bien conmigo y nunca lo olvidaré. ¿Sabe? La mayoría de las personas no saben cómo tratar de la manera adecuada a cada persona, y usted me trató muy bien, me hizo sentir bien. Por ser joven, a veces la gente no te toma en serio, o sencillamente no muestran interés por ayudar desinteresadamente. Usted lo hizo. Ese tipo de gestos son muy importantes para mí porque son como una pequeña dosis de energía que te hace seguir hacia delante. Usted es un motivo para que yo siga adelante.
Le tengo presente y le repito que puede contar conmigo para lo que necesite.
Un abrazo muy fuerte.
Gracias por todo.
                                                  12 de Mayo de 2010 a las 22:55


Él: Agradezco mucho tu mensaje no solo por el contenido, que es de gran calado y emotividad, sino porque noto que está dictado por tu corazón.
Espero que pronto todo sea pasado y desde luego tus bellas palabras me transmiten fuerza para no dudar que así será con la ayuda de los profesionales.
Un abrazo muy fuerte.
                                                  24 de Mayo de 2010 a las 11:52


Y ahora simplemente ya no está. Ahora se ha convertido en cenizas que vuelan por el mundo difuminando sus palabras.


Y no puedo dejar de sentirme desorientada, triste e incrédula cada vez que muere una persona buena habiendo millones que no lo son.
¿Por qué son así las cosas?

31/10/10

Palabras que me gusta pronunciar IV.

Verbos: concordar, concluir, convencer, recapitular, enternecer, compenetrar, cuestionar, viajar, visionar, oprimir, ostentar, infligir, pertenecer, contribuir, consternar, criticar, compadecer, escrutar, irritar, abastecer, amparar, dilatar, contener, provocar, insinuar, conectar, irrigar, sugerir, subvencionar, somatizar, sondear.

Términos científicos: genético/a, lisosoma, nucleoplasma, homeostasis, equilibrio, célula, neurotransmisor, hormona, epífisis, hialoplasma, osteología, morfológico/a, estequiometría, isocórico/a, centrosoma, dictiosoma, neurona, sinapsis, coagulación, endoplasmático/a, orificio, microcalcificación, antígeno, serotonina. histriónico/a, paranoide, histeria, esquizofrenia.

Términos especiales: indignación, confusa/o, indígena, plenitud, arbitrariamente, dinosaurio, ancestral, imaginación, sobrecogedor, estímulo, fraternal, inconcebible, incoherencia, implacable, metódicamente, sexo, onírico/a, sugestión, sustrato, sociocultural.

25/10/10

Dilemas internos II.

"¿Por qué la satisfacción de los deseos entraña en la mente humana el miedo a las represalias? ¿Por qué algo tan lógico y natural habría de abrir las puertas del infierno? ¿Por qué la vida, cuando es muy dulce, parece transgredir las leyes naturales?
Los mitos universales, como el de Adán y Eva, sólo reflejan la realidad tal y como la experimentamos de forma inconsciente.


Nos movemos entre el deseo y el miedo. El deseo nos atrae hacia determinados estímulos y el miedo, en cambio, nos incita a mantenernos alejados de potenciales amenazas. El deseo vive una existencia contradictoria en nuestro interior: por una parte, la sociedad nos incita a generar y saciar los deseos de forma compulsiva, pero también nos susurra que es egoísta y hedonista entregarse a los deseos.
La inocencia y la pureza no implican la represión o la eliminación de los deseos. Barrerlos al inconsciente significa que pasan a ocupar un lugar donde se tornan sigilosos y compulsivos. Hay que desenmarañar los deseos para poder dar respuesta a las necesidades profundas con alegría, con compasión y con inteligenia. Negarlos por sistema, parapetarse contra la vida, inflige un sufrimiento no sólo doloroso sino absolutamente estéril."

21/10/10

Dilemas internos.




"Como mujer de mundo, que lo eres sobradamente, no debes, no puedes desconocer las diferencias que existen entre nuestras posiciones relativas. La continuación de la situación actual sólo puede hacerte perder la reputación y a mí me convertirá en un infame."

12/10/10

Envejecimiento celular asociado al maltrato infantil.

Según una investigación conjunta realizada por expertos de la Universidad de Brown y el Hospital Butler (Estados Unidos), el maltrato infantil, ya sea de carácter físico o psicológico, aumenta la posibilidad de que las células del organismo de los niños sufran envejecimiento celular más rápidamente en estado adulto.
Las conclusiones se han obtenido a partir del estudio y análisis de ADN de adultos sanos que sufrieron en su infancia algún tipo de trauma, sea abusos físicos, psicológicos, abandono... (problemas que además están asociados al incremento de las posibilidades de sufrir algún tipo de patología mental en estado adulto). Los expertos descubrieron que los telómeros eran más cortos de lo habitual.
Se denomina telómeros a los extremos de los cromosomas, responsables de la estabilidad estructural de los cromosomas. Es material genético no codificante, pero juega un papel muy importante en la vida celular, manteniendo la integridad de las terminaciones de cada cromosoma e impidiendo que puedan enmarañarse y adherirse unos a otros. Otra función de los telómeros es la de ayudar al emparejamiento de los cromosomas homólogos durante la profase, una de las fases de la meiosis celular, proceso perteneciente a la reproducción celular.
Los expertos indican que el envejecimiento de un ser humano se inicia momentos antes de nacer, aunque no se sabe exactamente cuándo se inicia el proceso en el que el ADN empieza a mostrar signos de deterioro (un marcador que podría identificar este momento serían los telómeros). Este material se va acortando progresivamente a medida que se realizan las divisiones celulares, por tanto, sería una medida para determinar la verdadera edad biológica de una persona.
El descubrimiento muestra qué efectos pueden tener los traumas como el maltrato infantil en la vida biológica y cómo pueden influir llegando a acelerar el envejecimiento. Como podemos comprobar, las consecuencias del maltrato infantil, sea del tipo que sea, son mucho más graves de lo que hasta ahora se sabía. Sería interesante recordar la relación entre el maltrato infantil y los cambios genéticos (los factores psicosociales pueden incidir y alterar la expresión de los genes; en este caso, se determinó que dicha alteración estaba vinculada a un mayor riesgo de suicidio).
Otros ejemplos de obligada cita nos muestran que un trauma infantil eleva el riesgo de sufrir Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) o que existe una relación entre el dolor de tripa crónico y maltrato infantil. Si analizamos y listamos todos los estudios relacionados, podemos darnos cuenta de lo importante que es el trato que deben recibir los menores durante su infancia a fin de garantizar una calidad de vida óptima en estado adulto, libre de un gran abanico de problemas y complicaciones.
La relación maltrato infantil y envejecimiento celular es un estudio que posiblemente propiciará el desarrollo de nuevos estudios profundizando un poco más en los cambios genéticos que se producen en los niños que son maltratados.

(Se puede conocer más detalles sobre la investigación a través de la publicación científica Biological Psychiatry).

10/10/10

Un poco de humor II.

Era uno de esos días que te levantas más cansada que cuando te acostaste. Has dormido mal y te mueves como por inercia.
Estás en la cocina, aún somnolienta, preparándote algo para desayunar. No puedes estar más despeinada, no puedes tener un aspecto más desastroso. Entonces, escuchas unos pasos que te hacen suponer que alguien se aproxima a la cocina. Te giras pensando que, probablemente, sea tu compañera de piso.

Sorpresa. No es tu compañera de piso.

Un chico semidesnudo capta toda tu atención visual. Oh, qué barbaridad, el subconsciente te puede jugar muy malas pasadas –piensas por un momento-.
Pero, espera, espera, no, ya estás despierta, ya has andado hasta la cocina, ya has escuchado esos pasos, ya te has girado… ¡No es una invención de tu mente! -Reflexionas-.
- Hola… -aciertas a decir entre irónica e incrédula-.
- Hola. Yo… soy un amigo de… -acierta a decir entre estupefacto y avergonzado-.
- Yo soy su compañera de piso. Tú eres… Rafa… ¿No?
- Sí… -Dice con los ojos como platos-.
Sonríes y te acercas dudosa para darle dos besos. Intentas ser rápida para zanjar cuanto antes la tensión que está generando la situación.
Se va. Tú te giras a por el vaso de leche y te vas a tu habitación también.
A los cinco minutos regresas a la cocina a dejar el vaso y te encuentras a tu compañera de piso. (Ahora de verdad). Le tocas la espalda y sólo basta una mirada cómplice para decirlo todo. Os echáis a reír y sugieres que es preferible ahorrar los comentarios.

28/9/10

Algelina Jolie.

                                                   Sofisticada
                                                  Provocativa
                                             Segura de sí misma

19/9/10

Viajes.

     - Mamá, papá... tengo algo importante que deciros. No lo vais a poder creer, pero al fin me he enamorado.
     - ¿En serio? ¿Y quién es?
     - Bueno... su nombre es... Nueva York.


                           
   









( Nota: Todas las fotos están hechas por mí )

11/9/10

Imágenes emocionales.

     - Escúchame, por favor. Te amo. Nunca pensé que sentiría la necesidad de pronunciar esas palabras. Siempre me pareció... no sé, demasiado empalagoso para mí, demasiado poco literal. Y sé que no lo entiendes, pero mírame, estoy delante de ti intentando hacerte entender de manera desesperada que no me concibo sin tu presencia. Sé que piensas que mi comportamiento es contradictorio con respecto a estas palabras, y seguramente mis argumentos nunca resultarán lo suficientemente convincentes, pero si alguna vez me conociste realmente... cree en mí. No sé si es mucho, pero únicamente te pido eso.

28/7/10

Experiencias III.

Llamadas de desconocidos que no dicen nada. Dejan pasar los minutos sin emitir sonido alguno. La primera vez piensas que será otro de esos típicos teleoperadores porculeros e inoportunos. A pesar de ese pensamiento, eres de las que, siempre y cuando algo no te lo impida, coges el teléfono. La segunda vez que visualizas "desconocido" en la pantalla del móvil, recuerdas esa llamada idéntica de hace unos días, pero también decides descolgar... para volver a escuchar silencio al otro lado. La tercera vez, después de descolgar y decir "¿si?", esperas unos segundos y añades un "algún día tendrás que hablar...". A los tres días (récord de tiempo margen entre llamada y llamada), suena de nuevo el teléfono y, antes de descolgar, piensas "vaya, por lo visto debió gustarle lo que dije la última vez".
- ¿Si?
-
Dejas pasar más de treinta segundos.
- Oye, sinceramente, ¿no te parece absurdo llamar a alguien para no decir nada? Creo que deberías plantearte decir algo la próxima vez.

18/7/10

Mensajes.

Querida Ana:

Llevo semanas queriendo hacer esto, pero no encontraba mi climax particular para hacerlo. Me gustaría abrazarte cada día y decirte que quiero ser un motivo para que no te abandones a la deriva de lo desconocido. Será egoísta, pero necesitaba que lo supieras. En parte, supongo que el sentimiento es que cuando das un paso atrás, en alguna parte de mí, también se apoca una esperanza.
Todo esto sonará extraño, quizá. Pensarás que cómo es posible que sienta todo eso sin haberte mirado nunca. ¿Qué puedo decirte? No puedo contestar a eso, simplemente trato de traducir en estas palabras lo que acontece dentro de mí. Lo que escribes, en parte, es como si me permitiera observarte de cerca; y supongo que, aún así, no puedo decir que realmente te conozca, pero el caso es que te admiro.

Ví la película que me recomendaste: "Mary and Max". A mí también me encantó.

Con cariño.

8/7/10

Reflexiones.

(...)

"Me detuve frente a una vaca que estaba a punto de parir y comprendí que el ambarazo había sucedido dentro de su cuerpo como el lenguaje sucede dentro del nuestro. Comprendí que yo, finalmente, no era más que un escenario. La idea resultó enormemente liberadora. Quizá no seamos los sujetos de la angustia, sino su escenario; ni de los sueños, sino su escenario; ni de la enfermedad, sino su escenario; ni del éxito o el fracaso, sino su escenario...
El nombre es una prótesis, un implante que se va confundiendo con el cuerpo, hasta convertirse en un hecho casi biológico a lo largo de un proceso extravagante y largo. Pero tal vez del mismo modo que un día nos levantamos y ya somos Fulano de Tal, otro día dejamos de serlo. Tampoco de golpe, poco a poco.
- Qué raro -dijo- me parece escucharles a ustedes lo que dicen sobre mí.
Tal extrañeza respecto a su propia vida sólo podía significar que él, en parte, al menos, ya no estaba allí. Pero si no sabemos cuándo empezamos a ser Fulano de Tal, cómo averiguar en qué instante comenzamos a dejar de serlo."

19/6/10

Mi vida sin mí

Esta eres tú, con los ojos cerrados, bajo la lluvia. Nunca imaginaste que harías algo así, nunca te habías visto como… no sé cómo describirlo, como una de esas personas a las que le gusta la lluvia o que pasan horas contemplando el mar o una puesta de sol. Seguro que sabes de qué gente estoy hablando… o tal vez no. Da igual, a ti te gusta estar así, desafiando al frío, sintiendo cómo el agua empapa tu camiseta y te moja la piel, y notar cómo la tierra se vuelve mullida bajo tus pies y el olor y el sonido de la lluvia al golpear las hojas. Todas esas cosas que dicen los libros que no has leido. Esta eres tú, quién iba a pensarlo… tú.

Y te das cuenta de que todos los escaparates brillantes, todas las modelos de los catálogos, todos los colores, las ofertas, las recetas, Martha Stewart, el Día de Acción de Gracias, las películas de Julia Roberts, las montañas de comida grasienta, intentan alejarnos de la muerte. Sin conseguirlo (…). Nadie piensa en la muerte en un supermercado.

Me encanta el frío, hace que me sienta viva.

─ ¿Me has estado mirando mientras dormía?
─ Sí, un rato.


Sé que te sientes tan solo que te duele, sé que no te gusta la gente, sé que tomas demasiados cafés, sé que piensas que la vida está pasando a tu lado y no sabes exactamente cómo y sé que te has obligado a no pensar en mí, porque es rídículo fantasear sobre alguien que has visto apenas dos veces.

Cuando miras a una persona, cuando la miras de verdad, puedes ver el 50% de lo que es. Querer descubrir el resto es lo que estropea las cosas.


- Tengo que decirte algo, tengo que decírtelo ahora, ¡Te quiero! Me he enamorado de ti, y creo que el mundo es un poco menos malo porque existes. Siento que quiero pasar contigo... compartir el resto de mi vida y todo eso, las palpitaciones, los nervios, el sufrimiento, la felicidad y el miedo.
Quiero... deseo acariciarte a todas horas y quiero cuidar de ti y de tus hijas, e incluso buscarle un trabajo decente a tu marido y comprarte una casa digna que no tenga ruedas.
- Ten cuidado, eso suena a clásico enamoramiento...
- Estoy enamorado, clásicamente enamorado, con el clásico marido que está a punto de aparecer y la clásica tristeza que llega cada vez que te marchas con él, las lágrimas, los gritos y todo lo demás...

Mi querido Lee:
Imagino que cuando te llegue esta cinta ya sabrás que he muerto, y bueno... esas cosas... quizás estés enfadado conmigo o dolido o triste o molesto, o quizás todo a la vez. Sólo quiero que sepas que me enamoré de ti. No me atreví a decírtelo porque... pensé que, en cierto modo, lo sabias, y no me di cuenta de cómo se iba el tiempo... tiempo es la única cosa que no me ha sobrado últimamente. La vida vale más de lo que crees, amor mío; lo sé porque tú llegaste a enamorarte de mí aunque vieras... ¿cuánto era? ¿un 10% o un 5, tal vez? Si hubieras visto todo, quizás no te hubiera gustado, o te habría gustado a pesar de ello. Ya nunca lo sabremos.
Una última cosa, Lee. Por amor de Dios, pinta las paredes y compra algunos muebles, ¿de acuerdo? No quiero que la próxima mujer que lleves a tu casa se haga una idea equivocada de ti y escape antes de conocerte, que no todas estan tan locas como yo. Me encantó bailar contigo.


Pensar, no estás acostumbrada a pensar. Cuando tienes un hijo a los diecisiete años con el único hombre al que has besado en tu vida y luego otro a los diecinueve con el mismo hombre, y además vives en un remolque en el jardín de tu madre, y tu padre lleva diez años en la cárcel, no tienes tiempo de pensar; quizá se te ha olvidado por falta de práctica.

¿Quieres saber por qué vomito? Vomito porque cuando tenía ocho años la que era mi mejor amiga fue diciendo por ahí que yo era una zorra. Vomito porque cuando tenía quince años no me invitaron a la única fiesta a la que he querido ir en toda mi vida. Vomito porque a los diecisiete años tuve mi primer hijo y tuve que hacerme mayor a la fuerza. Y ya no me quedan sueños. Y sin sueños no se puede vivir.

Rezas para que ésta sea tu vida sin ti. Rezas para que las niñas quieran a esa mujer que se llama como tú y para que tu marido acabe por quererla. Para que vivan en la casa de al lado y las niñas usen el remolque para jugar a las muñecas y apenas recuerden a su madre, que dormía de día y las llevaba de viaje en canoa. Rezas para que tengan momentos de felicidad tan intensos que cualquier pena parezca pequeña a su lado. Rezas a no sabes qué ni a quién, pero rezas, y no sientes nostalgia por la vida que no tendrás porque para entonces habrás muerto, y los muertos no sienten nada, ni siquiera nostalgia.


Ahora te apetecería probar todas las drogas del mundo. Pero todas la drogas del mundo no cambiarían la sensación de que toda tu vida ha sido un sueño y estás empezando a despertar.

Es duro saber que amas a alguien y no puedes hacerle feliz. Les quieres pero no puedes quererles como ellos quieren ser queridos.

15/6/10

Diálogos reveladores.

(...)

- "¿Ha notado en sus sentimientos alteraciones que parezcan relacionadas con su enfermedad?

- Ha habido momentos en que el día antes de un ataque me he sentido particularmente bien y he llegado a pensar que se trataba de un sentimiento peligrosamente positivo.



- ¿Y la melancolía? ¿Hasta qué punto acompaña o sucede a los ataques?

- Tengo periodos negros. ¿Quién no? Pero no me dominan. No forman parte de mi enfermedad, sino de mi ser. Podría decirse que tengo la valentía de padecerlos."

27/5/10

El día: Manuel y Dawson.

Porque hay personas que te salvan la vida aunque no estés al borde de la muerte, hay fechas y felicitaciones más especiales que otras.

Porque no todo el mundo nos inspira ni nos hace dibujar.
Porque no todo el mundo es capaz de despertar el sentimiento de admiración.


(Un "retrato" de Dawson hecho por mí. Y me pregunto qué habrá hecho Manuel con un "autoretrato" mío que le regalé el año pasado...)

Pensamiento en voz alta: Espero que no vea esto ningún pintor, dibujante o simplemente cualquier persona que entienda mínimamente de éste arte... porque me quedaría en muy mal lugar. Sería un poco vergonzoso, pero, en fin, dibujar para mí representa la necesidad de transmitir algo que me inspira. No soy entendida ni tengo muchas nociones, pero me gusta que la pintura sea parte de mi vida. Y la gente que no ha entrado nunca a un museo, ni es capaz de emocionarse viendo una representación artística... no sabe lo que se pierde.

22/5/10

Curiosidades.

Tiempos de instituto en los que el uno aún iba delante. Dieciséis o diecisiete, probablemente. Vida que empieza a ir hacía alguna parte entre tanto ruido diario y continuo. Era uno de esos juegos trampa que sugería la profesora para, en realidad, ver lo que éramos capaces de escribir. Tenías que describirte con diez palabras, y eras libre para hacerlo de la manera que quisieras, aunque solía decir que intentásemos ser originales y a la vez no demasiado evidentes en lo que pusiéramos. Eso último lo decía porque luego, cada semana, leía unas cuantas de esas descripciones en voz alta y toda la clase debía averiguar de quién se trataba. Después, el autor tenía que exponerse a una crítica, tanto por parte de los compañeros como de la profesora, en sentido positivo y negativo.
Me acuerdo de que no sabía qué escribir, ni cómo hacerlo. Tenía poco tiempo y debía darme prisa. Y esto, finalmente, es lo que escribí:


Es curioso volver a encontrarte con estas cosas después de un tiempo. Me gusta comprobar que ya por aquel entonces era muy consciente de mí misma. Originalidad y un poco de ironía, y un toque exquisito de descaro, aunque quizá exageré un poco en la manera de expresarlo o no supe escoger la más apropiada para la ocasión. Y pienso que, en parte, he cambiado, aunque no tanto como para dejar de ser lo que era en ese tiempo, no como para haber perdido mi identidad, no como para haber dejado de ser Yo.

12/5/10

Experiencias II.

- No me acompañéis, que ya se está haciendo de noche.
- Sí, es verdad...
- No os preocupéis. Cuando llegue a casa os llamo para que os quedéis tranquilos.
- Ten cuidado.
- Sí. El martes intentaré pasarme a mediodía. ¡Os quiero!
Ella se aleja ligera, decidida. Siente fuerza dentro de sí y juraría que la energía de la primavera le ha traspasado la piel. Ahora debe cruzar la calle. Sigue andando hasta la segunda parada del autobús. Mira la pantalla y comprueba que quedan cinco minutos para que pase el que debe coger. Apoya su espalda en un poste y se sitúa de frente a la calzada. Se queda absorta. Piensa en todo y en nada mientras la brisa remueve su melena. De repente, un chispazo en su mente la reanima. Mira a su izquierda y ve a dos chicos. Están en un poste paralelo al que ella usa como apoyo. Sólo han bastado unos segundos para que los latidos de su corazón se sucedan con más rapidez.
No, pero no es posible -se dice mientras se echa el pelo para atrás-. No, no, vamos, no pueden ser allos.
Pero los dos chicos se aproximan y se quedan casi al lado. Supone que también la han mirado. No puede evitarlo y vuelve a mirar hacia ellos, con disimulo y cuidado, pero lo hace.
Dios, no me lo puedo creer. Dos chicos, juntos, con un aspecto que logra recordarme de tal manera al de ellos... -piensa-. Lo único que no encaja es la edad. Bueno, y Dawson no llevaba el pelo tan largo. Ahora que lo pienso, no creo que Nico vista así tampoco...
El autobús se para y ella sube. Los dos chicos también han subido al mismo autobús. Procura ponerse en un lugar que no le permita tenerlos muy a la vista.
Vale, tranquila, si estás acostumbrada a ese tipo de cosas. No tiene importancia, no tiene... -habla consigo misma-. Interrumpe su autoconvencimiento. La luz impacta en la cara de ese chico tan parecido a Dawson. Esto no puede ser cierto, joder. ¿Es una broma? No me lo explico -se dice, molesta, a sí misma-. ¿Qué quieren decir todas estas cosas? ¿Por qué tienen que ocurrir constantemente? Esa piel blanca, perfecta, que se hace tan extraña en un hombre jóven. Esos lunares, tiernos, adorables. El mismo color de pelo. ¿Cómo es posible? Y... ¿qué me dices del otro? Por favor, como si encontrarse con la cara de Nico, o una tan parecida, fuera tan fácil. Esas facciones tan rectas, tan marcadas. Ese pelo oscuro de corte un poco desigual, liso, pero rebelde, provocativo. Y esa tonalidad de piel, bronceada, que se sabe a simple vista. ¿Alguien puede explicarme de qué va todo esto?


(Sí, esta imagen también es como para quedarse sin habla, como diría Holden. Cuando la vi, la asociación fue inmediata. Es como decir... "-Mira, el interrogante amarillo de mi vida. Aquí está. -Bah... un signo de interrogación coloreado de amarillo. ¿Qué puede haber de complejo en eso? -Ehmmm... pues... la verdad es que mucho...").

¿Y qué me dices de lo que pasó al día siguiente? Una amiga me manda un mensaje para vernos por la mañana y hablar de unas cosas pendientes. Espero a que termine la clase y me dispongo a responderle que no puedo, que tengo clase. Hasta ahí todo bien. Busco en la agenda su nombre, lo selecciono y, antes de que pueda reaccionar, le doy a enviar. No sé cómo, pero también aparecía Dawson como destinatario. Mierda. Todo por hacer las cosas mecánicamente, por no hacerlo con detenimiento y, posiblemente, por la torpeza de no darme cuenta de que selecciono nombres que no pretendo seleccionar. ¿Por qué ese nombre, precisamente ese? Eva y Dawson están separados en la agenda por siete nombres... Joder.

5/5/10

¿Cuántas especies existen? Estimaciones.

Es sorprendente el hecho de que los cientifícos conocen mejor cuántas estrellas hay en la galaxia que cuántas especies hay sobre la Tierra. Las estimaciones de la diversidad de las especies del mundo oscilan entre 2 millones y 100 millones de especies, siendo la estimación más precisa de alrededor de 10 millones; de ellas, sólo 1,4 millones han recibido nombre. Los problemas que plantean los límites de los conocimientos actuales sobre la diversidad de las especies se complican debido a la falta de una base de datos o una lista centralizada de las especies del mundo.

Siguen descubriéndose nuevas especies, inclusive nuevas aves y mamíferos. Como promedio, cada año se descubren alrededor de 3 nuevas especies de aves. Otros grupos de vertebrados están todavía lejos de haber sido descriptos completamente: se estima que el 40% de los peces de agua dulce de América del Sur todavía no han sido clasificados.

Los científicos se vieron sorprendidos en 1980 por el descubrimiento de una enorme diversidad de insectos en los bosques tropicales. En un estudio, por ejemplo, de apenas 19 árboles de Panamá, un 80% de las 1.200 especies de escarabajos descubiertas eran desconocidas para la ciencia. Por lo menos entre 6 millones y 9 millones de especies de artrópodos - y posiblemente más de 30 millones - viven, según ahora se cree, en los trópicos y sólo una pequeña fracción ha sido descripta.

A medida que los científicos comienzan a investigar otros ecosistemas poco conocidos, como el suelo y las profundidades del mar, se vuelven comunes los descubrimientos "sorprendentes" de especies. La sorpresa es injustificada. Tan solo un metro cuadrado de bosques templados puede albergar 200.000 acáridos y decenas de miles de otros invertebrados. Una extensión similar de pasturas tropicales puede albergar 32 millones de nematodos, y un gramo del mismo suelo puede alojar 90 millones de bacterias y otros microbios. Todavía se desconoce por completo cuántas especies contienen esas comunidades.
Los sistemas marinos también revelan una insospechada diversidad. Los científicos creen que el suelo de las profundidades del mar puede contener no menos de un millón de especies no descriptas. Hace menos de dos décadas se descubrieron nuevas comunidades completas de organismos, comunidades de celenterados hidrotérmicos. Más de 20 nuevas familias o subfamilias, 50 nuevos géneros y 100 nuevas especies de esas comunidades han sido identificadas.

30/4/10

Un poco de humor.

El chico está sentado sobre la cama de su profesor de Historia, en su habitación, frente a él. El jóven parece haber aceptado con resignación la reprimenda que le espera. Todo parece indicar que se trataría de algo serio, pero no. ¿Cómo iba a ser algo serio con detalles como éste?

(...) "Empezó también a meterse el dedo en la nariz. Hacía como si sólo se la estuviera pellizcando, pero la verdad es que se metía el dedo gordo hasta arriba. Supongo que pensaba que no importaba porque sólo estaba yo en la habitación. A mí no me imporataba, sólo que da bastante asco ver a alguien hurgándose la nariz." (…)


26/4/10

Forrest Gump.

Mi mamá dice que la vida es como una caja de bombones, nunca sabes qué te va a tocar.

Mamá siempre decia que se puede decir mucho sobre una persona por sus zapatos: a dónde van, a dónde estuvieron. Yo usé un montón de zapatos.

Yo no sé si mamá tenía razón o si la tiene el teniente Dan. Yo no sé si todos tenemos un destino o si estamos flotando casualmente como en una brisa... pero yo creo que pueden ser ambas, puede que ambas estén ocurriendo al mismo tiempo.

Mamá siempre decía las cosas de manera que yo las entendiera.

Yo no sé mucho de casi nada.

Puede que yo no sea muy listo, pero si sé lo que es el amor.

Somos como pan y mantequilla.

- Eres una mamá, Jenny.
- Sí, soy una mamá. Se llama Forrest.
- Como yo...
- Se llama igual que su padre.
- ¿Su papá también se llama Forrest?
- Tú eres su padre, Forrest.



Pues... no lo sé. A veces paraba de llover por un tiempo para que las estrellas salieran, y eso era agradable. Era como justo antes de que el sol se pusiera sobre el canal. Había siempre un millón de chispas en el agua como en aquel lago de la montaña. Era todo tan claro, Jenny, parecía como si hubiese dos cielos, uno sobre la cima del otro. Y, luego, en el desierto, cuando el sol salía, no podía distinguir donde el cielo terminaba y la tierra comenzaba. Era tan hermoso.

Ese día estabamos caminando, como siempre, y, luego, asi, como si nada, alguien paró la lluvia y el sol salió.

Es curioso lo que un jóven recuerda, porque yo no recuerdo haber nacido, no recuerdo lo que me regalaron para mi primera Navidad y no recuerdo a dónde fui para mi primer picnic, pero si recuerdo la primera vez que escuché la voz más dulce de todo el mundo.

Por supuesto que todos somos diferentes, Forrest. Si Dios hubiese querido que fuéramos iguales, nos habría puesto a todos aparatos en las piernas.


 

. Yo me llamo Benjamín Buford Blue, pero todos me llaman Bubba. Como si fuera de una tribu africana, ¿te imaginas?
- Yo me llamo Forrest Gump. Todos me llaman Forrest Gump.

Aquel día, sin niguna razón en particular, decidí salir a correr. Corrí hasta el final del camino, y cuando llegué, pensé que tal vez podía correr hasta el final del pueblo. Y cuando llegué, pensé que tal vez podía correr hasta el condado de Greenbow. Noté que si había llegado tan lejos, tal vez podía correr a través del gran estado de Alabama. Y eso fue lo que hice. Corrí atravesando Alabama. Sin niguna razón en particular, seguía corriendo. Corrí derecho hasta el océano, y cuando llegué, noté que ya había llegado lejos, y que tal vez debía dar la vuelta y continuar corriendo. Y cuando llegué al otro océano, noté que debía dar la vuelta y continuar corriendo. Cuando tenía sueño, dormía. Cuando tenia hambre, comía. Cuando debía... tu sabés, iba.

- ¿Has estado en un barco de gambas?
- No, pero he estado en un barco de personas.

Las gambas son la fruta del mar. Pueden hacerse a la brasa, cocidas, al horno, al vapor, salteadas, se pueden hacer pinchos de gambas, gambas criollas, guiso de gambas, gambas fritas, rebozadas, sofritas o gambas con piña, gambas al limón, gambas con mango, con pimientos, sopa de gambas, en estofado, en ensaladas, gambas con patatas, hamburguesa de gambas, sándwich de gambas y… creo que eso es todo.

- ¡Ya, mi Sargento!
- ¡Gump! ¿Por qué has montado esa arma tan rápido?
- Porque es lo que usted ordenó, mi sargento.
- ¡Demonios, Gump! Si no fuera porque desperdiciaría un gran soldado, te recomendaría para la escuela de oficiales. Ahora desmonta esa arma y comienza de nuevo.

- Soldado Gump, ¿para qué estás aquí?
- Para hacer todo lo que usted mande, mi sargento.
- ¡Demonios, Gump! Es la mejor respuesta que he oído en toda mi vida.

13/4/10

Insomnio biomédico.

Anoche estuve leyendo hasta las 04:30 de la madrugada, aproximadamente. No, no es broma. No, tampoco estoy loca (bueno, esto no lo diré muy alto porque creo que tengo mis momentos). Y, ¿qué estuve leyendo? Un libro sobre Biomedicina que me captura mentalmente y consigue que lea y lea y duerma cuatro horas (algo preocupante, por otro lado, mi relación con las horas de sueño).
Con un rotulador amarillo fosforito para subrayar en mi mano derecha y medio vaso de coca-cola light colocado frente a mí sobre la mesa, leí unas 175 páginas (con muchas ilustraciones y letra grande, que no soy Lisa Simpson) en algo más de dos horas. No está mal.


El campo biomédico me resulta fascinante, en general. Estoy conociendo cosas que nunca me había planteado como, por ejemplo, que existen formas de inmortalidad. Las investigaciones sobre el cáncer, en su mayoría, se llevan a cabo con células cancerosas que son extraídas de los pacientes. Esto, más o menos, es algo fácilmente deducible para casi todo el mundo, pero no me imaginaba que tan solo alimenténdolas bien y manteniéndolas a una temperatura adecuada, pueden ser inmortales; y no sólo eso, sino que, además, tienen capacidad de crecer y reproducirse en el laboratorio. Increíble.
Por otro lado, eso sí, hay que puntualizar que esto sólo es posible en aquellas células más agresivas, ya que no todas son capaces de seguir vivas fuera del cuerpo.


6/4/10

Palabras que me gusta pronunciar III.

Verbos: asimilar, husmear, retractar, equiparar, renunciar, soslayar, reflexionar, interpretar, verificar, restaurar, cohibir, sucumbir, rebatir, examinar, traumatizar, incrustar, insistir, calcular, falsificar, sincronizar, manipular, contradecir, culpabilizar, suspender, intervenir, incrementar, verbalizar, subsanar.

Términos científicos: mirístico, inmiscible, helio, metionina, anfótero, alifático, criptón, tecnedio, hidratación, hemoglobina, cilindro, semicírculo, circunferencia, ecosistema, polarización, biosíntesis, aminoácido, inanición, abcisa, cúbico, cartilaginoso, fucelarano, carragenano.

Términos especiales: ponencia, insignificante, tolerancia, totalitarismo, absoluto, pluma, intimidad, alegoría, metafórico, arrogancia, magnetismo, constelación, firmamento, silencio, protocolo, permisivo, prohibitivo, opaco, turbio, visceral, asertivo, sujeto, xenofobia, proyecto, planificación.

23/3/10

Movida casi etílica.

Hace bastantes años que dejé atrás la etapa de hacer las cosas porque era lo que todos hacían, por ser una más, por ser aceptada, por sentirme parte de un grupo.
Las cosas fueron cambiando y empecé a darme cuenta de una realidad que ya venía delineándose. Salvo en ocasiones especiales y puntuales, no solía encontrar diversión en una discoteca y, a medida que iba tomando conciencia de mí misma, poco a poco, me iba importando menos si todos salían de fiesta, por ejemplo, y yo no.

Mi vida ha tenido una sucesión atípica, por decirlo de algún modo inespecífico. Es evidente que mis circunstancias, como a todos, han determinado en gran parte mi personalidad, mis tendencias hacia unas cosas y mi aversión hacia otras.

En el fin de semana, vinieron amigas, desde distintos puntos geográficos, a visitarnos. Claro, todas venían deseando salir de fiesta. Se habían pasado semanas haciendo planes y hablando sobre esto, asi que tuve tiempo de ir haciéndome la idea de salir con ellas cuando vinieran.
Sin embargo, llegó el día y no me encontraba muy motivada para hacer un esfuerzo por otras personas que no iban a ser capaces de darse cuenta de lo que tenía intención de hacer por ellas.
Entonces es cuando entran en escena lo que yo llamo impulsos mentales. Sì, esos que hacen que, en el último momento, te dejes llevar a ver qué pasa, a ver si, por una vez, las cosas cambian. No, es un error, ya. Lo que esperas, en realidad, es que las personas sean las que cambien, y eso, obviamente, no sucede.

Y salgo.

A las cuatro de la madrugada, ya había perdido de vista a casi todas y me encontraba, medio atolondrada, sumergida en una amorfa masa humana y envuelta en un ruido indeseable y ensordecedor fruto de la fusión de la música y la infinidad de voces diferentes que se solapaban a mi alrededor.
Vi, aunque a distancia de donde nos encontrábamos nosotras tres, que ella se desplomaba y caía al suelo.



Me acerqué y comprobé que estaba semiinconsciente. Con ayuda de otras dos, la sacamos a la calle para ver si se le pasaba. Mientras tanto, intentamos localizar a todas las demás, que aún seguían dentro y ajenas a todo lo que estaba ocurriendo.
Ella no vomitaba nada y la semiinconsciencia no parecía remitir.

Al rato, cuando ya todas estábamos fuera, empezó el drama. Unas se pusieron a llorar, otras estaban más ebrias que sobrias, asi que no se enteraban mucho de la historia.
Claro, las decisiones para la misma de siempre.
La ambulancia apareció cuando ella estaba empezando a tener convulsiones, pero no llegó a ser un coma etílico, por suerte.

A las ocho de la mañana, por fin, después de una eterna e infernal noche de hospital entre llantos, vomiteras y lamentaciones mentales, entramos por la puerta de casa, todas, sanas y salvas.

18/3/10

Mariposa (eritema malar).

Un estrecho pasillo se abría paso a mi izquierda, pero me detuve unos minutos antes de adentrarme en él. Había llegado a ese punto tras haber caminado lentamente durante un lapso de tiempo considerable, y no estaba cansada, pero me paré, sin razón aparente, justo ahí. Había demasiada luz, tanta que me veía casi obligada a fruncir el ceño y engurruñir los ojos constantemente.
Ella pasó casi rozándome el brazo y no levantó la vista. No estoy segura de si estaba despierta, al menos no lo parecía, aunque llevase sus párpados plegados a modo de acordeón. Experimenté una sensación muy extraña en aquel momento y no supe, ni sé, muy bien cómo interpretarla. Una gran verruga en su mejilla derecha acaparaba toda la atención de un rostro llamativamente pálido. Esa mujer andaba con inseguridad, como si lo hiciera, casi por inercia, porque no le quedara más remedio.
Y me viene a la cabeza el semblante de incredulidad que seguramente se reflejaba en mi cara, o algo peor. ¿Por qué me sorprendería? Como si no estuviese acostumbrada a ver cosas raras cada vez que voy por aquel lugar...
A su paso dejó un rastro de agonía que empañó brevemente mis ojos, dejándome a la vista, al fondo, una mariposa dibujada en un cartel que había pegado en una puerta.

El Lupus Eritematoso Sistémico (LES) es una enfermedad autoinmune (enfermedad caracterizada por acción de los efectores inmunológicos hacia componentes de la propia biología corporal; en este caso, el sistema inmunitario se convierte en el agresor y ataca a partes del cuerpo en vez de protegerlo), multisistémica, de gran heterogeneidad y variabilidad, caracterizada por la producción de autoanticuerpos, así como la formación y depósito de complejos inmunes (conjunto de proteínas de la membrana celular, específicas de cada individuo, que suponen un "carné de identidad molecular", que hace posible que las células de nuestro sistema inmune reconozcan a nuestras células como propias y no las ataquen). Aunque no todas las manifestaciones del LES pueden ser atribuidas a los complejos inmunes, ellos juegan un papel muy importante en su patología e inmunopatología, siendo el LES el prototipo de la enfermedad mediada por complejos antígeno-anticuerpo (A-A, son piedras angulares en la respuesta inmunológica del cuerpo humano y el concepto se refiere al momento en que un anticuerpo se une a un antígeno para inhibir o ralentizar su toxicidad dentro del cuerpo) en el ser humano.

La etiología de la enfermedad permanece desconocida, pero se cree que es multifactorial, resultando de la interacción compleja de factores genéticos y ambientales. Sin embargo, los estudios con pacientes, así como con ratones propensos a desarrollar una enfermedad similar (lupus like), han permitido la creación de un modelo para estudiar los eventos críticos para la inducción de los autoanticuerpos. De acuerdo a este modelo, los autoanticuerpos se producen en individuos genéticamente susceptibles en quienes las anormalidades promueven la autoreactividad de las células B y T (responsables de coordinar la respuesta inmune celular constituyendo el 70% del total de los linfocitos que segregan proteínas o citoquinas, además de ocuparse de realizar la cooperación para desarrollar todas las formas de respuestas inmunes, como la producción de anticuerpos por los linfocitos B). Durante el inicio de la enfermedad los anticuerpos antinucleares (ANA) son estimulados por la presencia de autoantígenos (complejos inmunes) que existen como complejos y que se vuelven inmunogénicos cuando son liberados por células apoptóticas. Esta estimulación es manejada por la producción de autoanticuerpos del tipo de la inmunoglobulina G, por mecanismos similares a los observados en las respuestas inmunes a antígenos extraños.
Abarca un gran espectro de síntomas asociados a diversos sistemas del organismo: vasculitis, conjuntivitis, pleuresia (inflamación de la pleura), convulsiones, psicosis, cefalea, anemia, apendicitis, úlcera, dolor abdominal, inflamación articular, artritis, úlceras epidérmicas o erupciones severas en la piel etc
El tratamiento habitual consiste en medicación con corticoesteroles e inmunosupresores.

14/3/10

Cotidianidad.

Un día cualquiera, se establece una extraña conexión con otra persona, sin más. No hace falta premeditar una situación, ni rezar para que ese tipo de cosas sucedan. Estás sentada en el mismo asiento de todos los días y no has hecho nada que haga que ese día sea especial o pueda indicar que vaya a serlo.
Miradas que se orientan en la misma dirección en un instante concreto e irreversible.
Los días pasan y la sensación de esa primera vez te gustó, asi que repites. Otro día, te das cuenta de que has sonreído o incluso has llegado a pronunciar un saludo verbal, pero era un acto casi involuntario.
Te apuntas a un curso en el que estabas convencida de que no coincidirías con nadie conocido, pero te equivocas. Le ves, de espaldas, pero sabes que se trata de él. ¿Por qué te colocas en ese lugar, justo donde sabes que te verá también? No estás muy segura de la razón, ni siquiera se puede decir que estés muy segura de lo que haces en ese momento, pero el caso es que lo haces. De vez en cuando le miras desde tu posición y percibes sus movimientos cuando no le miras. Sí, claro que te ha visto, claro que te ha mirado más de una vez, como tú a él.
Al día siguiente también tienes curso y presupones que volverá a estar ahí. Llegas y te aproximas al lugar en el que estuviste el día anterior, pero no te sientas ahí, no, sino en el asiento que había justo al lado del que ocupó él, ¿sabes por qué? No, tampoco hoy estás muy segura, pero también lo haces. En realidad, piensas que te gusta mucho más ese sitio que el de ayer y que si no te pusiste ahí era porque él hubiese estado a tres centímetros de ti.
Llega la chica que conociste ayer y realizas un semigiro para hablar con ella. Entonces, por detrás, en un segundo plano, digamos, le ves a él parado, mientras te mira, e indeciso.
Tu mente asocia ideas y llegas a la conclusión de que su intención era sentarse al lado de donde estás, pero sus amigos están unas filas más atrás, asi que se va con ellos.
En el intermedio, se dispone a colocar sus cosas en un asiento que deja otro libre entre el tuyo y el suyo.
- Oye, que si os queréis sentar aquí, a mí no me importa cambiarme.
- No, no te preocupes, si hay sitio de sobra.
Casi no le has mirado al hablarle, pero él a ti sí; de hecho, te ha seguido mirando despúes. Salen casi todos de la sala, pero tú te retrasas. Al salir, te lo encuentras de nuevo, ahí, justo enfrente, y sonries mientras él vuelve a quedarse mirando.
En la segunda sesión, gira la cabeza con intermitencia hacia ti, y tú lo sabes, pero no miras, sino que dejas que te mire (pero, ¿qué estoy haciendo?).
Cuando termina de firmar, acercándose a tu asiento mientras él sigue sentado en el suyo, te pasa la lista. En cualquier otra situación, habría pasado absolutamente desapercibido, pero ahora no; es uno de esos movimientos que hacemos cuando queremos que alguien se fije en nosotros, cuando esperamos alguna reacción por parte de otra persona, ya que el acercamiento era completamente innecesario.
Notas que quiere hablar contigo, que quiere saber de ti.
Al día siguiente, te enteras de que se llama Nico (ehmmm... no, claro, ese nombre es como otro cualquiera o, al menos, tratas de autoconvencerte de eso). Decides no ir al curso ese día...

8/3/10

Esperando todavía

Asi que estoy esperando todavía
a que este mundo pare de odiar.
No puedo encontrar una buena razón.
No puedo encontrar esperanza en la cual creer.

Caer muerto. Una bala en mi cabeza.
Tus palabras son como un arma en la mano.
No puedes cambiar el estado de la nación.
Simplemente necesitamos algo de motivación,
puesto que no se ve ninguna convicción.
Solo mentiras y más contradicción.

Asi que dime que dirías tú.
Yo diría que depende de mí.

Asi que estoy esperando todavía
a que este mundo pare de odiar.
No puedo encontrar una buena razón.
No puedo encontrar esperanza en la cual creer.

Ignorancia y entendimiento.
Somos los primeros en saltar en línea
fuera de paso de lo que creemos.
Pero, ¿quién se queda para empezar a abogar?
¿Cuán lejos llevaremos esto?
No es difícil ver a través del grosor.

Asi que dime qué dirías tú.
Yo diría que depende de mí.

Asi que estoy esperando todavia
a que este mundo para de odiar.
No puedo encontrar una buena razón.
No puedo encontrar esperanza en la cual creer.

Esto no puede durar por siempre.
El tiempo no mejorará las cosas.
Me siento tan solo.
No puedo evitarlo.
Y si nadie sabe si esto no vale la pena, dímelo.

¿Qué hemos hecho?
Estamos en una guerra que no se puede ganar.
Esto no puede ser real.
No sé qué sentir.

Asi que estoy esperando todavía
a que este mundo pare de odiar
No puedo encontrar una buena razón.
No puedo encontrar esperanza en la cual creer.
Asi que estoy esperando todavía
a que este mundo pare de odiar.
No puedo encontrar una buena razón.
No puedo encontrar esperanza en la cual creer.


3/3/10

Acontecimientos en uno de esos días balanceados.

(El diálogo que figura a continuación es un pequeño extracto de un diálogo mucho más extenso que tiene lugar entre un chico y ella. Se supone que el chico siente algo muy especial por la chica, pero ella trata de comprobarlo de alguna manera no verbal, es decir, con demostración de algún tipo, porque no le merece mucha fiabilidad).

(...)
- ¿Cuándo es tu cumpleaños?, hablando un poco de todo. ¡Felicidades por adelantado!
- ... Acabas de joderlo todo, hablando en serio.
- Joder, no me mires así...
- Al menos no sabes lo que ha pasado por mi mente.
- No seas así, ni siquiera sé cuando es el de mi madre. No tengo memoria para eso, en cambio para los teléfonos sí. ¡Lo siento!
- ...
- ...
- Es penoso, sobre todo teniendo en cuenta que mi cumpleaños ya ha pasado. Dejemos el tema.
- Joder, me siento una puta mierda. ¿Por qué no me lo dijiste el otro día cuando te lo pregunté?
- Ya da igual. El otro día te mandé a la mierda, asi que comprenderás que no era un buen momento para decirte cuándo era mi cumpleaños, cosa que deberías saber hace años. Bueno, en realidad, no entiendo ni cómo te atreviste a preguntármelo.
(...)
 
Y, por si esto hubiese sido poco, dos horas de autobús con una tía hablando en tono lo suficientemente alto como para que todos los que íbamos en el autobús, además de ella, estuviéramos enterándonos de todo lo que iba diciendo. Sí, porque no metió la lengua en el paladar en ningún momento durante esos ciento veinte minutos de viaje. Encima, usaba un lenguaje nauseabundo. Joder, llegó un momento que tuve que contenerme y no girarme en mi asiento para decirle: "Qye, hablo por todos los del autobús, haz el favor de callarte. Gracias". Vale, lo reconozco, las primeras palabras que surgieron para esa frase no eran esas, pero se trataba de conseguir un efecto deseado, asi que era mejor emplear términos más suaves. Al final, pasé, me puse los auriculares y estuve escuchando la radio.



Y cuando todo parecía indicar que se trataba de un día insalvable, entonces, justo en ese momento, sucede algo que hace que me olvide de todo ese cabreo reconcentrado. Mi profesor, en medio de una sala repleta
de personas, se dirige hacia mí con una copa de vino tinto en su mano derecha. Se sitúa delante mía, se inclina ligeramente porque yo estoy sentada en mi lugar como espectadora, y me la ofrece con una de esas sonrisas suyas que surten efectos curativos instantáneos en mí, por lo visto. Me mira fijamente, unos tres segundos, a los ojos, al mismo tiempo que la copa pasa a estar en mi mano. ¿Magia? No sé, puede, al menos me la imagino muy parecida.

19/2/10

Experiencias.

La verdad es que sí ha estado algo deprimida, pero trataba por todos los medios de no dejarse invadir. Es consciente de la susceptibilidad que ha presentado días atrás, pero hay cosas que no dejan de afectarle y que dejaron, a su vez, de estar a su alcance hace mucho tiempo. La frustración la intercepta con descaro sin darle opción a desentenderse.

Claro, se estaba refiriendo a la sugestión, por supuesto.

Se encontraba en una de esas situaciones en las que el interlocutor era incapaz de aproximarse al significado concreto de lo que trataba de explicarle. Según ella, al parecer, todo se pone de acuerdo, como la Tierra, la Luna y el Sol lo hacen cuando se alinean para que se produzca un eclipse, para hacerle pensar, como en tantas otras ocasiones, que el único que sabría de qué habla y podría entenderla es él.

(Por cierto, ya que se ha mencionado de pasada, ese vídeo, para restarle dramatismo al asunto y como complemento informativo curioso, lo explica muy bien).


14/2/10

¿Qué día es hoy?

A ver, no es que ella esté deprimida ni nada de eso, pero no puede evitar que le joda ver cómo el mundo entero se torna en forma de corazón.


(Al ver ésta fotografía, imagina, por un momento, que las parejas también fueran haciendo una pirueta como esta por la calle…).

Además, está harta de ese dibujo de la esfera terráquea con forma de corazón que se ha alojado en su mente con irritable persistencia; ni siquiera sabe cómo se le ocurrió, ni siquiera es capaz de localizar el momento en que se creó esa imagen en su cabeza.

Sí, ya se ha enterado de que ha llegado el famoso día de los enamorados (oh, qué maravilla, sí). Estos días atrás, tartas con forma de corazón en supermercados y pastelerías, cojines con forma de corazón en los escaparates de las tiendas, adornos con la misma forma colgados en los restaurantes y demás establecimientos públicos.


(Y, ¿por qué no? No sería tan descabellado que las pupilas también adquirieran la misma forma que todo lo demás).

Tranquila, sociedad infame, ya sabe qué día es hoy, ya lo sabemos todos.

Y, después de tanta parafernalia cursi, ella piensa que esto es simplemente más de lo mismo. Al final, se acaba superponiendo la eterna hipocresía que se ha ido arrastrando desde tiempo inmemorable.
Pero, vamos, ¿cuántas de esas personas están realmente enamoradas? Ella, al menos, está convencida de que ni la mitad de todos esos saben lo que es el amor.

10/2/10

Palabras que me gusta pronunciar II.

Verbos: fingir, dosificar, deducir, perpetuar, discernir, rentabilizar, permitir, presenciar, formular, sentir, hablar, clasificar, equidistar, desafiar, cronometrar, contemplar, fertilizar, tartamudear, admirar, idealizar, clonar, pormenorizar, solidificar, formatear, deletrear, concretizar, friccionar.

Términos científicos: fisionomía, oligoléptico, densitometría, oligosacárido, isoterma, histéresis, rivoflavina, intocianina, reológico, sinéresis, behénico, campesterol, filoquinona, pectinógeno, peritoneo, píloro, íleon, cromosoma, glándula, multimolecular, incisivo, colédoco, cístico, queratina, cerebrósido, enterohepático, hidrófobo, trigonometría, osteopenia, límbico, mitocondrial, quilomicrón.

Términos especiales: eclesiástico, elocuencia, versátil, premisa, falacia, intelecto, dualismo, aristotélico, contestatario, obsesión, origen, darwinismo, homosexualidad, intercontinental, oligofrénico, deliberadamente, incongruencia, insólito, lícito, ilimitado, utópico, irascibilidad, irenismo, promiscuidad.

7/2/10

La vida en juego.

                    Donde pongo la vida pongo el fuego
                       de mi pasión volcada y sin salida.
                    Donde tengo el amor, toco la herida.
                   Donde dejo la fe, me pongo en juego.

                Pongo en juego mi vida, y pierdo, y luego
                 vuelvo a empezar, sin vida, otra partida.
                   Perdida la de ayer, la de hoy perdida,
                  no me doy por vencido, y sigo, y juego

                  lo que me queda: un resto de esperanza.
                   Al siempre va. Mantengo mi postura.
                   Si sale nunca, la esperanza es muerte.

                     Si sale amor, la primavera avanza.
                      Pero nunca o amor, mi fe segura:
                       jamás o llanto, pero mi fe fuerte.

                                                      Ángel González


Ángel González es un autor con el que simpatizo mucho en cuanto a la técnica que emplea. Es capaz de plasmar en unas palabras una visión verdaderamente arrolladora de las cosas, de la concepción de la vida, el mundo y todo lo demás.

No sé muy bien cómo empezar, pero intentaré hacerlo de la mejor manera que puedo ahora. Sé que el estado en el que me encuentro no me va a permitir hacerlo todo lo bien que podría. Hace bastante tiempo que no me siento capaz de ponerme a comentar seriamente sobre algo que implique adentrarse en algún tema trascendental, pero hoy se han dado las circunstancias propicias para que haya decidido intentarlo.

A veces, no siempre, siento inspiración cuando leo algo, como me ha pasado ahora. Esa inspiración suele desencadenar una reflexión profunda que está directamente relacionada con una parte de mí que ahora se encuentra resentida, por lo que se niega a mostrarse abiertamente a la luz analítica de mi parte consciente. No quiero sufrir, ahora no, tampoco es algo tan extraño, y analizar lo que siento me conduce precisamente a un sentimiento doloroso.

El pasado me ha acompañado a lo largo de toda mi vida, siempre ha sido así, y ahora no va a ser distinto, ni quiero que lo sea. Mi pasado es lo que soy, es la vida que he vivido, es la única vida con la que me puedo sentir realmente identificada. Y en mi vida, a pesar de sus fulminantes vaivenes, pongo una pasión exacerbada e inimaginable por hacer las cosas que he elegido y en las que creo de verdad, en todo lo que me gusta y siento como parte de mi propio ser. Además de todo eso, como no puede ser de otra manera, todavía pienso que hay algunas razones por las que merece la pena luchar cada día y seguir hacia delante. He dejado atrás ciertas cosas, unas por decisión propia o por autoconvencimiento y otras porque voluntariamente han sido apartadas de mi camino, a veces sin siquiera dejar lugar a elección. Por otro lado, hay otras que debería dejar atrás (sí, mandar al más opaco de los olvidos o el más hondo de los vacíos), pero no lo hago, no puedo hacerlo, no quiero, me niego en rotundo a deshacerme de todo eso.

Sé que también hay otros muchos aspectos que se escapan de mi racionalidad, ahora y en el futuro, cosas que nunca podría, aunque quisiera, explicar con exactitud, pero si tengo fe en ellas voy con todo hasta donde siento que debo ir. Con esto me reafirmo en que donde pongo y entiendo la vida, donde me la juego, nunca pongo limitación, nunca podría ni me atrevería a poner un final definitivo. Supongo que en el fondo todo eso queda explicado por la esperanza, por eso, porque al fin y al cabo mi naturaleza humana me impide darlo todo por perdido.
Así que, una vez más, con mi particular bagaje existencial a la espalda, me dispongo a dar una nueva oportunidad a mi vida, aunque el desgaste personal va acrecentándose con el tiempo y las expectativas ya no son las mismas.

2/2/10

Sueño.

Esta noche he soñado con mi profesor (sí, "mi" profesor y no "un" profesor). Él no es un profesor cualquiera, sino ese tipo de profesor al que no ves como tal. Otro día tengo que escribir sobre él con más detenimiento porque hace mucho que no lo hago y no por falta de cosas que contar.

El caso es que he soñado algo así como que mi profesor le confesaba a un alumno que estaba totalmente prendado de una alumna suya a la que no podía ver como a las demás. Mi profesor no sabía que al chico al que le hacía tal confidencia también le gustaba la misma chica, pero tampoco se enteró, ya que el chico no le dijo nada sobre eso. Al mismo tiempo, el chico tampoco sabía a qué chica se refería el profesor, puesto que no reveló abiertamente su identidad. En definitiva, ambos se habían fijado en la misma persona sin saber ninguno de los dos que era así.
Entonces, el chico le aconsejaba que se decidiera a ir a contarle a la chica lo que sentía por ella sin tener en cuenta nada más (no sólo es el profesor de la chica, también está casado).
La chica vivía con su hermana y su madre en una casa gigantesca. Eso no era una casa, era una mansión, diría yo (recuerdo perfectamente el mosaico de las losas de la escalera en espiral). Sin embargo, la chica parecía no tener un buen entorno familiar y se podía intuir que también sentía algo por el profesor.
Luego, recuerdo una secuencia en la que el profesor llama a la puerta de la casa de su alumna y ella le abre la puerta. Al verle, sonríe y se emociona, aunque lo disimula muy bien. Ella se va a no sé qué y él se queda esperándola en la puerta mientras contempla impresionado la casa, la inmensa casa en la que vive.

Y ya no recuerdo más.


Ahora, cuando me desperté estuve unos minutos en la cama pensando sobre el sueño:
La chica del sueño debería ser yo, pero no soy yo, al menos físicamente, aunque me daba la impresión de sí ser en cuento a la personalidad. Mi casa no es la casa del sueño, ni tengo hermanos, ni mi madre es la mujer que aparece.
El profesor era tal cual es en la realidad, pero ¿qué hacía confesándole a Quique tal cosa? (sí, el chico era Quique).
Quique, en el sueño, es el típico amigo de la chica que en el fondo está profundamente enamorado de ella, pero no se atreve a decírselo.

En fin, vaya lío. Estos sueños me dejan trastocada. Encima, hoy les ví a los dos por la facultad y no paraba de acordarme


31/1/10

Noche de teatro.

El viernes, aprovechando que me cortaron las clases en la universidad, volví a mi casa después de más de tres semanas. Tengo muchísimo que estudiar, pero si no venía ahora ya no hubiese tenido oportunidad hasta el último fin de semana de febrero, que además coincide con el puente del Día de Andalucía.

En fin, el caso es que ayer por la mañana, de forma inesperada, me invitaron a ir a una obra de teatro esa misma noche. Por lo que me contaron, era con el fin de recaudar fondos para una causa benéfica. Yo, aunque no acostumbro a ir a ver obras de teatro, acepté ir, sobre todo porque habían comprado la entrada expresamente para mí.

Al entrar al auditorio, me sorprendió ver la barbaridad de personas que había. Normalmente, la gente pasa bastante de éste tipo de eventos. Luego pensé que la mayoría de ellos iban por el paripé típico de los ayuntamientos. Los mejores sitios ya estaban más que ocupados, asi que decidimos subir a la parte alta de los palcos, que tienen buena perspectiva y no había tanta aglomeración de gente.

A lo que voy, la representación de teatro no me pareció nada del otro mundo. Tenía ciertos puntos graciosos y eso, pero poco más. Las actuaciones, en general, bastante pobres y, a mi parecer, de poca calidad. Igual es que yo soy muy exigente para lo de la interpretación, al menos teatralmente hablando, pero esa es mi opinión. No sé si es cosa mía o si lo pensará más gente, pero en el teatro puedo apreciar mucho mejor una actuación, es decir, me creo una opinión con mucha más facilidad que, por ejemplo, en el cine. Eso de ver a las personas ahí delante, a pocos metros y en vivo me proporciona una visión mucho más real de lo que percibo, de lo que me transmiten. La temática trataba de lo que hacen los políticos cuando van a “sus viajes de negocios”, además de negociar.






27/1/10

Satisfacción.

Como todos los miércoles, el despertador suena a las 07:10. A las 07:15 me levanto. Mientras terminaba de hacer la cama, suena la segunda alarma (la tengo puesta por si no me despierto a la primera, como es fácil deducir). A las 07:45 llego a la parada del autobús. Cojo el autobús a las 07:52, exactamente (he mirado el reloj).

Entro en mi clase a las 08:20, aproximadamente, diez minutos antes de que empiece. Primera hora de clase, segunda hora de clase y tercera hora de clase. Al terminar la tercera hora de clase, bajo a la entrada a coger una solucitud de inscripción para un curso de 2,5 créditos de libre configuración. Subo a la sala de estudio a reunirme con mis compañeros, cogemos sitio y nos ponemos a estudiar hasta las 14:00, más o menos.

La mayoría baja a comer, pero yo no. Me retuerzo del dolor de barriga y maldigo a la gastroenteritis y a todo lo que se me pone a tiro, ya de paso. Me quedo sentada con un chico que sólo conozco de vista. Al rato hemos empezado a hablar y resulta que me ha caído realmente bien, vamos, no sé qué tienen los madrileños, pero todos los que conozco me caen muy bien. En fin, el chico, al final, me ha animado a que fuéramos a tomar algo antes de la clase de las 15:00. Pido un batido de vainilla y me lo bebo a una lentitud exagerada. Me siento algo mejor.

Subimos a la clase. En el pasillo me encuentro con Antonio, un amigo que, además, está en el grupo del trabajo que hemos expuesto esta tarde. Hablo con Antonio de la exposición, me hace bromas y cosquillas e intenta destensarme un poco. Subimos las escaleras de la clase hasta donde está sentada Laura, otra de mis amigas (ella también está en el trabajo). Luego llega Quique con los pelos a lo loco, como siempre, y nos saca una mueca se sonrisa de esas que son entrañables, como él. Quique siempre nos hace reír a todos, se parece muchísimo a Zapatero, pero creo que él aún no lo sabe (menos mal, si no igual coge una depresión incurable). Andrea es la última en llegar.

El grupo del noveno trabajo sale a exponer. Nosotros somos el grupo trece. Sí, un bonito número, pero la mano inocente que lo sacó en el sorteo fui yo.

Al cabo de hora y media, llega nuestro turno. Bajamos todos muy nerviosos. Yo tengo un dolor de estómago alucinante, pero trato de autocontrolar mis flujos de energía. Respiro y trato de relajarme. Expone Laura, después Andrea y llega mi turno. Perdí la noción del tiempo, pero notaba que todo me salía con fluidez y que la gente estaba muy atenta a mí. Acabo y dejo el turno a Quique. De repente, la gente empieza a aplaudir, pero no habíamos acabado la exposición del trabajo. Me aplaudían a mí (oh, dios, no, que me trague la losa ahora mismo). Me ruborizo levemente y doy las gracias de una forma discreta. Expone Quique, después Antonio y después Quique otra vez. La gente aplaude de nuevo y volvemos a nuestros sitios. Expone un grupo más detrás de nosotros y luego nos vamos.


En el coche de una amiga, de vuelta a casa, me decían que lo había hecho muy bien, que había sido la mejor. Yo sólo podía pensar en llegar a casa y hacer caca (sí, ya sé que suena muy feo, pero, joder, que tengo gastroenteritis).

En definitiva, ha sido un día de muchas horas de facultad estando jodida con el estómago, pero ha valido la pena por la exposición. Estoy satisfecha.

24/1/10

Palabras que me gusta pronunciar.

Esta tarde he estado con Quique estudiando y, en una de nuestras pausas para el café, se me ocurrió decir que me gustaba pronunciar su nombre. La conversación desembocó en algo parecido, aunque bastante menos extenso, a la entreda.

Verbos: tergiversar, contrastar, elogiar, pronunciar, perturbar, escindir, ponderar, recular, omitir, persuadir, racionalizar, abogar, idolatrar, patentar, frivolizar, zarandear, entumecer, concatenar

Términos científicos: hipocinguemia, ascórbico, catalizador, epitelio, hematocrito, arteriosclerosis, xerolftalmia, queratomalacia, hemólisis, aneurina, metabolismo, polineuritis, oxidativo, hematopoyético, coenzimático/a, superoxidodisminutasa, vascularización, cromatografía, espectroscopio, vasodilatación, apoptosis, férrico, bromuro, corrosión, eritrocito, leucocito, macroglobulina, glucocorticoide.

Términos especiales: concupiscible, racionalidad, surrealismo, mediocridad, exacerbado/a, trascendental, relativismo, lógica, álgebra, imperialismo, exiguo, desmesurado/a, vigoroso/a, irracional, ontología, rudimentario/a, epicentro, ninguneado/a, fascismo, absurdismo, antropología, dialéctica, réplica, nihilismo, barroco/a, isostático/a, obtuso, freático, idiosincrasia.

Otro día pondré más.